El sábado 11 de junio de 2005, compartían una reunión Najul Cabrera (anfitrión y dueño de casa), Darío Varela y dos chicas jóvenes. Entre copa y copa Najul trajo desde la otra habitación una Mágnum calibre 357, proponiendo jugar a la ruleta rusa.
El dueño de casa colocó una bala en el tambor, lo giró y apuntó a una de las chicas. El disparo no salió, pero al segundo intento al apuntar a Varela sí se disparó causándole la muerte en forma inmediata.
El estudio psiquiátrico muestra que Najul, al momento del juego, presentaba un trastorno mental transitorio incompleto por ingesta de alcohol (estado de ebriedad). Ello le habría provocado un estado crepuscular de conciencia, pero conservaba un grado de lucidez suficiente como para saber que el acto que había cometido se trataba de un homicidio.
Najul confesó lo ocurrido y la imputación es de homicidio simple y la acción procesal deberá determinar las circunstancias que rodearon el hecho, aunque la defensa tiene la posibilidad de alegar ausencia de intención dolosa y encuadrar la conducta del acusado en la figura de homicidio culposo.
Antes de ayer, Najul Cabrera no quiso presentar declaración indagatoria, amparándose en prerrogativas legales, y tras el examen de algunos testimonios y pruebas periciales, el Tribunal, integrado por los magistrados Jorge Gamal Abdel Chamía, Roberto Alfredo Pagotto y Héctor Antonio Oyola dispuso un cuarto intermedio hasta la jornada de ayer en que se continuó con el examen del plexo probatorio. Las actuaciones corren por cuenta de la secretaría de la Dra. Sara López Douglas.


