Según la Conferencia Mundial de Protección del Juego, para los Casinos el 2007 fue uno de los peores años en cuanto a robos efectuados por empleados de casinos. Un ejemplo de ellos fue una estafa mediante la que tres empleados del casino Orleans en Las Vegas presuntamente robaron más de $1 millón de dólares.
Millones de dólares pasan día a día por las arcas de los Casinos, lo que los vuelve un objetivo tentador para tramposos e incluso para el personal de las casas de juegos.















